21.6.12

waiting for custom




Se llega a un punto en el que toda la humedad sostenida allá arriba comienza a condensarse. Este fenómeno, perteneciente a las ciencias naturales, es gradual. Hay un momento en que la presión atmosférica al nivel del suelo -acá abajo- nos indica el momento justo en el que las primeras gotas comienzan a descender una tras otra, como una línea punteada, como cabellos que crecen líquidos, desde la nube madre hasta la tierra; empero, se requiere ser un contemplador de lluvias con cierta experiencia  para determinarlo y asumirlo. Algunas lluvias vienen acompanadas de electricidad y estruendo, sin embargo, la que aquí trato, surge de una atmósfera silenciosa, y poco a poco, conforme se desarrolla, la va llenando con el rumor de las gotas golpeando los árboles y los charcos que se forman.




Estar en carretera y la montaña está bien pero, y según las condiciones, puede resultar un fastidio. En ocasiones también puede resultar empalagoso el exceso de oxigenación contínua, demasiados cielos, demasiadas playas. Hoy he decidido beber una cerveza en este sofá, meciendo mi interior con el vaivén del playlist. Un momento lejos del escándalo de las pintas electorales sobre piedras inmensas en el paisaje nacional. Es la tarde, el sillón está mullido, la cerveza se evapora. Afuera llueve.




Llueve. En este año. Pero desde noviembre del pasado, tengo entendido, se han registrado algunas lluvias de cierta consideración en días en los que normalmente no llovía [revisar lo de la Candelaria/el día, me informan que al contrario, que ese día siempre llueve/revisar]. Yo sé también que ya está aquí Mayo y que es en éste mes cuando se puede decir que Tláloc comienza a ponerse feliz. Así es. Pero como el tiempo rara vez se detiene o no se detiene en absoluto, así las precipitaciones van y vienen, continúan, sucediéndose de acuerdo  las condiciones. Un día aquí, otro día allá. De tal forma que hoy, en lo inmediato, domingo 22 de abril [un día como hoy hace veinte años se registran las explosiones del Sector Reforma, donde un número incalculable de personas perdieron la vida], al final ya de la tarde y entre el tedio y el misterio que puede producir un domingo semejante, estamos teniendo otra. Se trata de una lluvia que pudiera parecer forzada, incómoda, pero que por otra parte espero ayude algo en el control del incendio del bosque de la Primavera.